CONCEPCION.- La bronca y el alivio se mezclaron en el ánimo del sereno y comerciante Jorge Luis Ledesma, de 41 años. El martes a la tarde escuchó una decisión que le puso fin a una pesadilla de dos años que se había iniciado en su pueblo de Taco Ralo. Luego corrió para abrazar a su madre y hermanos. Hubo llantos y gritos. La Sala II de la Cámara Penal del Centro Judicial de esta ciudad había resuelto absolverlo del delito de promoción o facilitación de la prostitución por el que había sido acusado y detenido en septiembre de 2008. Hasta el día de la sentencia, Ledesma había permanecido recluido en la Unidad Penitenciaria Nº 3 de este municipio.
Durante el juicio la defensa acreditó la falsificación de las firmas de los testigos por parte de los dos oficiales de la Policía que iniciaron la causa. Pese a que estos negaron su responsabilidad, una pericia caligráfica terminó por comprometerlos. Por esa razón el tribunal decidió remitir las actuaciones a la fiscalía de turno para que se investigue a los oficiales Pablo Antonio Carabajal y Sergio Rolando Ibáñez.
El juicio duró casi un mes. Tanto la fiscala de Cámara, Alicia de Blasis de Morelli, como el defensor Julio César Herrera, pidieron la absolución del acusado y su inmediata libertad.
El tribunal integrado por los vocales Carlos Rolando Meschwitz, Diego Vital Graneros y Carlos Jesús Pellegri, se expidió por unanimidad a favor de la absolución.
Sufrimiento
"Sentí mucha bronca por haber estado dos años encerrado injustamente. El sufrimiento fue terrible. Estuve lejos de la familia y cargando una acusación falsa", dijo Ledesma a LA GACETA. Explicó que todo comenzó el 14 de septiembre de 2008. "Tenía un bar en Taco Ralo al que los jóvenes iban a distraerse. Un día cayó la Policía, allanó el local y me detuvieron. No sabía lo que pasaba. Además nadie me quiso decir nada. Pensé que se estaba ante un malentendido y que todo se iba a aclarar rápido", comentó. Sin embargo tuvo que pasar dos años de pesadilla.
La causa fue tramitada por la fiscala Juana Juárez. "Todo fue a raíz de una falsa acusación armada por funcionarios de la policía. Se decía que en el bar las menores se prostituían. Eso no quedó acreditado en el juicio. Luego de dos años, en los que perdí mis bienes y trabajo, ahora tengo que tratar de rehacer mi vida. Me gustaría saber quién me va a resarcir de todo lo que sufrí", apuntó el hombre. "Todo el pueblo y mi familia sabían de mi inocencia", añadió Ledesma. "Estaba seguro de que en el juicio iba a salir la verdad a luz, porque los debates son con ese fin", apuntó. En su charla con LA GACETA también se refirió a la terrible experiencia que vivió en la cárcel. "Los primeros días recibí golpizas por parte de los otros reos. Me hicieron 14 puntos en la cabeza. Los hostigamientos eran permanentes y mi comportamiento no era bueno porque sabía que estaba ahí injustamente", confesó el hombre. Luego Ledesma se calmó. "No tuve más salida que adaptarme. De rezar para que la pesadilla que vivía se terminara de una vez, para que la justicia no volviera a equivocarse", subrayó. "En esta historia aparece una menor que finalmente negó los hechos y admitió que fue inducida a declarar contra Ledesma bajo las amenazas de los policías", dijo el letrado Herrera.
El oficial Carabajal había sido detenido, junto a otros tres policías, en marzo del año pasado, acusado de haber incurrido en los delitos de "privación abusiva de la libertad, tortura, coacción agravada y robo agravado por el uso de arma de fuego". Las víctimas fueron dos vecinos de Taco Ralo que denunciaron los hechos en forma separada en septiembre y octubre del 2008. Estas presentaciones fueron formalizadas ante la Fiscalía IV, a cargo de Edgardo Sánchez. Luego de una investigación de cinco meses, el representante del ministerio público decidió pedir la detención de los cuatro uniformados que se desempeñaban en la comisaría de Taco Ralo.
Abusos
Las víctimas dijeron que en situaciones distintas, fueron abordadas por los policías cuando transitaban por calles del pueblo. Aseguraron que tras ser detenidos por razones falsas, fueron llevados hasta el calabozo y una vez ahí habrían sido maniatados, golpeados y despojados de su dinero. Por lo menos en uno de los casos, la víctima denunció haber sido torturada. Los policías tras ser detenidos quedaron en libertad, pese a la gravedad de las acusaciones, ya que el juez Roque Arnedo rechazó el pedido de prisión preventiva elevado por Sánchez. De todos modos Carabajal y los otros policías continúan procesados. (C)